El Oni
Base Info
- ChapterCapítulo Cursed Legacy
- Difficulty
- Speed115%4.6 m/s
Perks
Feature
Es un asesino monstruoso, capaz de absorber la energía de la sangre de sus enemigos heridos, para después usar esa energía y transformarse en un cruel demonio. Con su poder, Ira de Yamaoka, se abalanza sobre los sobrevivientes con gran velocidad y conecta golpes letales con su kanabo.
Con sus ventajas personales, Tácticas zanshin, Eco de sangre y Némesis, consigue información de navegación, castiga a los sobrevivientes heridos, y obtiene ventajas sobre los que interfieran.
Con sus ventajas personales, Tácticas zanshin, Eco de sangre y Némesis, consigue información de navegación, castiga a los sobrevivientes heridos, y obtiene ventajas sobre los que interfieran.
Skill
Ira de Yamaoka
El deseo por destruir líneas de sangre más débiles se transformó en una fuerza real.
IRA DE YAMAOKA
Absorbe las esferas de sangre que dejan los enemigos heridos. Mantén presionado el botón de poder para absorber las esferas de sangre en el entorno y llenar tu indicador de poder. Cuando el indicador de poder esté lleno, mantén presionado el botón de habilidad activa para iniciar Furia de sangre.
Furia de sangre: Mientras Furia de sangre esté activa, El Oni se vuelve letal y consigue habilidades adicionales: Emboscada demoniaca y Golpe demoniaco.
HABILIDAD ESPECIAL: EMBOSCADA DEMONIACA
Mantén presionado el botón de poder cuando Furia de sangre esté activa para realizar Emboscada demoniaca. Esta habilidad le permite al Oni cubrir grandes distancias con rapidez.
ATAQUE ESPECIAL: GOLPE DEMONIACO
Mantén presionado el botón de ataque cuando Furia de sangre esté activa para realizar un Golpe demoniaco. Golpe demoniaco tiene un gran alcance y, al conectar el ataque, hace que los sobrevivientes entren de inmediato en estado agonizante.
IRA DE YAMAOKA
Absorbe las esferas de sangre que dejan los enemigos heridos. Mantén presionado el botón de poder para absorber las esferas de sangre en el entorno y llenar tu indicador de poder. Cuando el indicador de poder esté lleno, mantén presionado el botón de habilidad activa para iniciar Furia de sangre.
Furia de sangre: Mientras Furia de sangre esté activa, El Oni se vuelve letal y consigue habilidades adicionales: Emboscada demoniaca y Golpe demoniaco.
HABILIDAD ESPECIAL: EMBOSCADA DEMONIACA
Mantén presionado el botón de poder cuando Furia de sangre esté activa para realizar Emboscada demoniaca. Esta habilidad le permite al Oni cubrir grandes distancias con rapidez.
ATAQUE ESPECIAL: GOLPE DEMONIACO
Mantén presionado el botón de ataque cuando Furia de sangre esté activa para realizar un Golpe demoniaco. Golpe demoniaco tiene un gran alcance y, al conectar el ataque, hace que los sobrevivientes entren de inmediato en estado agonizante.
Story
Para Kazan Yamaoka, el hecho de honrar el nombre de su familia nunca fue suficiente. Quería superar la reputación de su padre y terminar con lo que él consideró como el debilitamiento de la cultura samurái por los granjeros que solían hacerse pasar por samuráis. Su padre trató de dirigir a Kazan hacia tareas más nobles, pero él no escuchó su consejo y, luego de tomar prestada la katana de su padre, se embarcó en una peregrinación oscura para demostrar su valía y librar a Japón de los impostores. Kazan pasó por alto el código que había aprendido y acabó con los impostores en las colinas, valles, playas y bosques. Los asesinatos fueron brutales, crueles y macabros. Humilló a granjeros y guerreros por igual: les arrancó la coleta y los despojó de sus armaduras. Su furia, sed de sangre y su perverso sentido del honor no tenían límites. Los monjes creían que una fuerza oscura y sobrenatural lo había poseído y lo maldecían, mientras que un señor noble comenzó a llamarlo "Oni-Yamaoka", el samurái fúrico, que era un insulto para Kazan y su familia.
Decidido a redimir el nombre de su familia, Kazan liquidaba a cualquiera que se atreviera a llamarlo Oni-Yamaoka. El insulto lo confundió: él había derrotado a los mejores y había purificado a la clase samurái al deshacerse de los impostores. ¿Cómo podían llamarlo "ogro"? ¿Sería porque marchó al campo de batalla para acabar con los guerreros más violentos? ¿Quizá porque tomó un kanabo y aplastó cientos de cráneos con él? ¿O fue por su necesidad de conseguir un "trofeo" de sus víctimas? No importaba. No soportó que lo llamaran ogro, y una ominosa voz en su mente lo alentó a eliminar al señor que mancilló su nombre.
Mientras se dirigía a la ciudad del señor, Kazan se encontró con un samurái que estaba en una carretera de tierra, bloqueando su camino. Kazan preparó su kanabo. Sin decir nada, el samurái atacó al instante para conseguir la ventaja, pero titubeó. Y con un golpe devastador, Kazan hizo añicos el casco y aplastó la cabeza del samurái. Cuando se acercó al samurái abatido, Kazan vio el rostro de su padre, lo que provocó que se tambaleara hacia atrás. Su padre le dirigió una mirada con una mezcla de pena y arrepentimiento mientras dejaba escapar su último suspiro. Kazan cerró los ojos y gritó con agonía hasta que le fue imposible gritar más. Cuando abrió los ojos de nuevo… su padre ya no estaba allí. No solo había matado a su padre, sino que había permitido que los ladrones robaran su cuerpo para conseguir su armadura.
Con amargura, perdido y sin ilusiones, Kazan vagó por el lugar sin rumbo fijo mientras la voz de su padre resonaba en su mente y entre burlas le recordaba sus fracasos, provocándole ataques incontrolables de ira oscura. Un día, cuando caminaba por el bosque, Kazan se topó con una estatua de un Oni e hizo una larga pausa durante la que permaneció inmóvil. Sintió que la erosionada y descuidada estatua estaba ridiculizándolo, parecía que lo acusaba de ser un samurái impostor como aquellos que tanto ansiaba destruir. Kazan sacudió la voz burlona de su mente y recordó al señor que lo ridiculizó al llamarlo "Oni-Yamaoka".
Con una furia recién avivada, Kazan viajó a un sitio en lo alto de las montañas nevadas donde vivía el señor. Una docena de samuráis recibieron a Kazan en las puertas del pueblo, y la misma docena de samuráis cayó ante su kanabo. Su fuerza y velocidad eran incomparables, su furia era inconcebible. Cubierto de sangre, Kazan luchó para abrirse paso por el pueblo y pronto encontró al señor escondido en una casa de campo. Lo sacó de un armario, lo arrastró y le rebanó los tendones para inmovilizarlo mientras lo veía suplicar, retorciéndose como un perro. Sin reparo alguno, impactó su puño directo en la boca del señor y le arrancó esa maldita lengua que profanó su nombre.
Ya satisfecho, Kazan salió de la casa de campo y quedó rodeado por decenas de granjeros que portaban guadañas oxidadas, horquetas afiladas y garrotes pesados. Sobrevivió a los primeros ataques, pero los agresores eran demasiados y llegaban por todos lados. En unos instantes, Kazan estaba en el suelo; miró fijamente al oscuro cielo frío e indiferente, mientras los granjeros se turnaban para apuñalar y torturar al "Oni" que había masacrado a su amado señor. La turba iracunda arrastró a Kazan hasta un molino de piedras para continuar la tortura y, finalmente, lo dejaron morir de una forma lenta y agonizante. Cuando todos regresaron, el molino estaba lleno de una extraña niebla oscura, y no encontraron ninguna señal del cuerpo de Kazan ni del kanabo. Ese fue el comienzo de una misteriosa leyenda sobre un Oni furioso que acechaba al pueblo.
Decidido a redimir el nombre de su familia, Kazan liquidaba a cualquiera que se atreviera a llamarlo Oni-Yamaoka. El insulto lo confundió: él había derrotado a los mejores y había purificado a la clase samurái al deshacerse de los impostores. ¿Cómo podían llamarlo "ogro"? ¿Sería porque marchó al campo de batalla para acabar con los guerreros más violentos? ¿Quizá porque tomó un kanabo y aplastó cientos de cráneos con él? ¿O fue por su necesidad de conseguir un "trofeo" de sus víctimas? No importaba. No soportó que lo llamaran ogro, y una ominosa voz en su mente lo alentó a eliminar al señor que mancilló su nombre.
Mientras se dirigía a la ciudad del señor, Kazan se encontró con un samurái que estaba en una carretera de tierra, bloqueando su camino. Kazan preparó su kanabo. Sin decir nada, el samurái atacó al instante para conseguir la ventaja, pero titubeó. Y con un golpe devastador, Kazan hizo añicos el casco y aplastó la cabeza del samurái. Cuando se acercó al samurái abatido, Kazan vio el rostro de su padre, lo que provocó que se tambaleara hacia atrás. Su padre le dirigió una mirada con una mezcla de pena y arrepentimiento mientras dejaba escapar su último suspiro. Kazan cerró los ojos y gritó con agonía hasta que le fue imposible gritar más. Cuando abrió los ojos de nuevo… su padre ya no estaba allí. No solo había matado a su padre, sino que había permitido que los ladrones robaran su cuerpo para conseguir su armadura.
Con amargura, perdido y sin ilusiones, Kazan vagó por el lugar sin rumbo fijo mientras la voz de su padre resonaba en su mente y entre burlas le recordaba sus fracasos, provocándole ataques incontrolables de ira oscura. Un día, cuando caminaba por el bosque, Kazan se topó con una estatua de un Oni e hizo una larga pausa durante la que permaneció inmóvil. Sintió que la erosionada y descuidada estatua estaba ridiculizándolo, parecía que lo acusaba de ser un samurái impostor como aquellos que tanto ansiaba destruir. Kazan sacudió la voz burlona de su mente y recordó al señor que lo ridiculizó al llamarlo "Oni-Yamaoka".
Con una furia recién avivada, Kazan viajó a un sitio en lo alto de las montañas nevadas donde vivía el señor. Una docena de samuráis recibieron a Kazan en las puertas del pueblo, y la misma docena de samuráis cayó ante su kanabo. Su fuerza y velocidad eran incomparables, su furia era inconcebible. Cubierto de sangre, Kazan luchó para abrirse paso por el pueblo y pronto encontró al señor escondido en una casa de campo. Lo sacó de un armario, lo arrastró y le rebanó los tendones para inmovilizarlo mientras lo veía suplicar, retorciéndose como un perro. Sin reparo alguno, impactó su puño directo en la boca del señor y le arrancó esa maldita lengua que profanó su nombre.
Ya satisfecho, Kazan salió de la casa de campo y quedó rodeado por decenas de granjeros que portaban guadañas oxidadas, horquetas afiladas y garrotes pesados. Sobrevivió a los primeros ataques, pero los agresores eran demasiados y llegaban por todos lados. En unos instantes, Kazan estaba en el suelo; miró fijamente al oscuro cielo frío e indiferente, mientras los granjeros se turnaban para apuñalar y torturar al "Oni" que había masacrado a su amado señor. La turba iracunda arrastró a Kazan hasta un molino de piedras para continuar la tortura y, finalmente, lo dejaron morir de una forma lenta y agonizante. Cuando todos regresaron, el molino estaba lleno de una extraña niebla oscura, y no encontraron ninguna señal del cuerpo de Kazan ni del kanabo. Ese fue el comienzo de una misteriosa leyenda sobre un Oni furioso que acechaba al pueblo.