La Comerciante de Calaveras
Base Info
- ChapterCapítulo Tools of Torment
- Difficulty
- Speed115%4.6 m/s
Perks
Feature
La Comerciante de Calaveras es una asesina táctica, capaz de desplegar drones que detectan y debilitan a sus objetivos.
Sus ventajas personales Hora de la cacería, ¡PLAF! e Influencia le permiten obtener Celeridad al perseguir a su obsesión, hacer que los sobrevivientes griten al romper muros o tarimas, y reducir la velocidad de curación de los sobrevivientes cada vez que los cuelga en un gancho.
Sus ventajas personales Hora de la cacería, ¡PLAF! e Influencia le permiten obtener Celeridad al perseguir a su obsesión, hacer que los sobrevivientes griten al romper muros o tarimas, y reducir la velocidad de curación de los sobrevivientes cada vez que los cuelga en un gancho.
Skill
Ojos en el cielo
Inspirada por los mangas oscuros que su padre escribió, la Comerciante de Calaveras caza sin piedad a sus presas con lo último en tecnología de vigilancia.
La Comerciante de Calaveras inicia la partida con seis drones. Presiona el botón de poder para desplegar un dron. Retirar un dron otorga Indetectable durante 8 segundos. Cuando una línea del escaneo detecta a un o una sobreviviente, obtiene inmunidad de escaneo y ninguna otra línea lo puede detectar durante unos pocos segundos.
Los sobrevivientes pueden intentar hackear drones. Si fallan, llena parcialmente su medidor de Fijar. Si tienen éxito, deshabilitan el dron durante 45 segundos.
HABILIDAD ESPECIAL: RADAR
Presiona el botón de habilidad para abrir el radar y ver las ubicaciones de los sobrevivientes detectados por drones y de quienes tienen trampas de garra. El radar puede usarse para cambiar la dirección de rotación de un dron o para retirarlo.
Cuando un dron detecta a un o una sobreviviente poco después de su despliegue o cambio de rotación, la Comerciante de Calaveras obtiene un 5 % de Celeridad durante 8 segundos.
EFECTO ESPECIAL: FIJAR
El medidor de Fijar se llena cuando un dron te escanea o cuando no tienes éxito al desactivar un dron. Cuando el medidor está lleno, el o la sobreviviente recibe una trampa de garra, sufre lesiones y el efecto de estado Desesperanza. Los escaneos adicionales aplican brevemente un 8 % del efecto de estado Entorpecimiento.
Una trampa de garra transmite la ubicación de los sobrevivientes a la asesina hasta que se acaba la batería.
La Comerciante de Calaveras inicia la partida con seis drones. Presiona el botón de poder para desplegar un dron. Retirar un dron otorga Indetectable durante 8 segundos. Cuando una línea del escaneo detecta a un o una sobreviviente, obtiene inmunidad de escaneo y ninguna otra línea lo puede detectar durante unos pocos segundos.
Los sobrevivientes pueden intentar hackear drones. Si fallan, llena parcialmente su medidor de Fijar. Si tienen éxito, deshabilitan el dron durante 45 segundos.
HABILIDAD ESPECIAL: RADAR
Presiona el botón de habilidad para abrir el radar y ver las ubicaciones de los sobrevivientes detectados por drones y de quienes tienen trampas de garra. El radar puede usarse para cambiar la dirección de rotación de un dron o para retirarlo.
Cuando un dron detecta a un o una sobreviviente poco después de su despliegue o cambio de rotación, la Comerciante de Calaveras obtiene un 5 % de Celeridad durante 8 segundos.
EFECTO ESPECIAL: FIJAR
El medidor de Fijar se llena cuando un dron te escanea o cuando no tienes éxito al desactivar un dron. Cuando el medidor está lleno, el o la sobreviviente recibe una trampa de garra, sufre lesiones y el efecto de estado Desesperanza. Los escaneos adicionales aplican brevemente un 8 % del efecto de estado Entorpecimiento.
Una trampa de garra transmite la ubicación de los sobrevivientes a la asesina hasta que se acaba la batería.
Story
Adriana Imai, la millonaria que se hizo a sí misma, proviene de un hogar humilde en Fortaleza, Brasil. Su padre, Seita, se mudó a Brasil siendo muy joven, con la esperanza de ver una parte del mundo diametralmente distinta a su pueblo natal en Hokkaido. Como un talentoso ilustrador, se pasaba su tiempo libre diseñando coloridos personajes y mundos.
Mientras retrataba clientes de un bar de jazz local, se le acercó Belinda, la propietaria, para pedirle que diseñe un logotipo. Lo que comenzó solo como negocios devino en una relación romántica y a los pocos años nació Adriana.
Adriana sobresalió en todos los aspectos de su educación. Un hogar repleto de arte y música moldearon su mente brillante, y su inteligencia solo la superaba su obsesión por ser la mejor. Aunque tenía las mejores calificaciones en cada una de sus clases, con frecuencia recibía escarmientos por su comportamiento ultracompetitivo, y a veces violento, durante los juegos en los recreos.
La madre de Adriana hizo lo que pudo por encaminarla bien, pero su padre se ausentaba cada vez más debido a su propia e inmensa obsesión: Adi Valente, un manga sobre una joven que salvaba y protegía a los débiles junto con su extravagante amigo robótico. A pesar de trabajar largas horas en una fábrica de enlatado y de escribir el manga en su tiempo libre, siempre se hacía un poco de tiempo cada noche para compartir sus alocadas y muy creativas ilustraciones con su hija.
Durante la preparatoria, una escuela privada de élite buscó a Adriana debido a su alto rendimiento. Al verse en apuros económicos, Seita habló con varias editoriales sobre sus manuscritos inéditos. Logró que una pequeña editorial local publicara Adi Valente, pero esto implicó más trabajo del que podía llevar a cabo. A la larga, perdió su puesto en la fábrica de enlatado, lo que le dio más tiempo para desarrollar e ilustrar su serie.
Adriana amaba el manga, pero su familia vivía tiempos difíciles.
Mientras cursaba el último semestre, Seita le solicitó a la editorial una cantidad mayor de regalías, pero la compañía se volvió insolvente y tomó la decisión de no continuar con la serie. Al ya no poder pagar la colegiatura, Adriana fue expulsada de la academia de élite, en donde ocupaba el primer lugar de la clase. Belinda pudo negociar su graduación, pero otro estudiante tomó el primer puesto dentro de su grupo. Adriana estaba furiosa. Durante las vacaciones, averiguó todo sobre su rival: en dónde vivía, en dónde pasaba el rato, qué le gustaba hacer en su tiempo libre, qué música escuchaba, qué programas veía, todo. Hasta llegó a seguirlo camino a casa una tarde de verano, mientras consideraba las múltiples formas en las que podría arruinar su vida. Al final, no lo hizo, pero algo se despertó dentro de ella. Se sintió como la antiheroína de la nueva historia en la que su padre había estado trabajando.
Seita se volvió aún más retraído y comenzó a desarrollar un nuevo manga más oscuro, inspirado en sus visiones y pesadillas. El manga trataba de una mujer que cazaba y destripaba a los débiles de un reino de pesadilla con drones hechos de cráneos y huesos encontrados. Sin embargo, no pudo vender Sonhadores Sombrios, el título de este manga, por lo que el único ingreso de la familia se reducía al salario de Belinda.
En busca de formas para ganar su propio dinero, Adriana abrió un sitio web dedicado al manga brasileño. Se convirtió en un éxito avasallador y obtuvo una buena cantidad de ingresos provenientes de los anuncios publicitarios. No obstante, se dio cuenta de que no le interesaba escribir en la página, por lo que convenció a otros chicos de colaborar gratuitamente mientras sus ganancias seguían creciendo. En cuanto recibió una oferta por el sitio, lo vendió y siguió adelante.
Orgullosa de su logro, volvió a casa para enseñarles a sus padres el cheque. Sin embargo, nunca tuvo la oportunidad de mostrárselo a su padre. Esa mañana salió de la casa para no regresar, dejando solo una pila de manuscritos inéditos sobre la Comerciante de Calaveras, quien cazaba sin piedad a quienes consideraba dignos de su esfuerzo.
Para ayudar a su madre, Adriana comenzó a estudiar en la biblioteca, aprendiendo sobre inversiones y economía de forma autodidacta, con lo que pronto logró triplicar su dinero. Al cumplir 18 años, apenas con la preparatoria terminada, ya se había convertido en millonaria por derecho propio. Mientras las historias sobre la chica prodigio de las inversiones se extendían por todo Brasil, se le abrían cada vez más puertas.
Pronto, se hizo del dinero suficiente para comprar compañías pequeñas, a las que desmantelaba, llenaba de empleados no sindicalizados y luego vendía para obtener ganancias. Los únicos descansos que se tomaba de su obsesión corporativa los usaba para adentrarse en los manuscritos de su padre, con el fin de entender el mundo escalofriante que él había creado.
En sus veintes, solía comprar y vender compañías. Mientras finalizaba los detalles de la transacción de una firma de bienes raíces, dos integrantes de su consejo trataron de impedir la venta, enfatizando el sendero de compañías huecas como cáscaras que había dejado a su paso. Adriana estaba frustrada. Tardó dos semanas en averiguar quiénes oponían resistencia a la venta, pero en cuanto lo supo, comenzó a pensar en formas de lastimarlos.
Averiguó todo sobre los directores. Estuvo al pendiente de cada uno de sus movimientos. Los manipuló para que asistieran a una conferencia en Suiza. Y, mientras se encontraban en un retiro en los Alpes, actuó. Inspirada por la Comerciante de Calaveras, y con un sentimiento que exigía expresarse, los rastreó con un prototipo de dron y los cercenó brutalmente con un arma cruel de dos cuchillas. Nunca antes había experimentado algo similar a esa adrenalina y oleada de emoción. ¡Además, consiguió quedarse con la compañía!
Así comenzó un ciclo perturbador. Se abalanzaba sobre un negocio, destruía a quienes interferían en su camino y desmantelaba las compañías para obtener las ganancias máximas. Sus objetivos eran empresas con directores sumamente poderosos, y esperaba que alguno de ellos representara un desafío. Pero nunca era ese el caso. Solo "desaparecían" de forma común y corriente.
Un gerente agresivo de una compañía de fuegos artificiales, conocido por sus "viajes de supervivencia", era su último objetivo, en su Brasil natal.
"Viajes de supervivencia"... una coartada perfecta.
Adriana lo orilló hasta un hangar aéreo desmantelado..
La cacería comenzó al amanecer y siguió hasta bien entrada la tarde. {Una vez que lo localizó, usó uno de sus drones para dirigirlo a un callejón sin salida, pero de repente, aparecieron unas cometas en la cámara y se interrumpió la transmisión. Su expresión se tensó. Incrédula, abrió los ojos de par en par, cerró de golpe su computadora portátil y fue rápidamente adonde el dron se había estrellado. Ahí, encontró a su presa pidiéndole ayuda a alguien en medio de la creciente oscuridad.
Testigos.
¡No eran parte del plan!
Sin tiempo que perder, clavó su cuchilla a través del estómago del hombre, dejando al descubierto su carne, huesos y un corazón agonizante. El cuerpo débil se tambaleó de izquierda a derecha, bañando con sangre la maleza verde a su alrededor. Una vez que su víctima cayó estruendosamente al suelo, giró hacia los jóvenes testigos. Estaban en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Comenzaron a correr a toda velocidad. Los persiguió; sus cuchillas ansiaban otra probada de sangre. Los árboles verdes y frondosos se transformaron en una espesa niebla negra. La vida real se convirtió en algo parecido a los Sonhadores Sombrios. Una mueca trastornada se dibujó en su rostro mientras corría hacia un nuevo capítulo en su vida.
Mientras retrataba clientes de un bar de jazz local, se le acercó Belinda, la propietaria, para pedirle que diseñe un logotipo. Lo que comenzó solo como negocios devino en una relación romántica y a los pocos años nació Adriana.
Adriana sobresalió en todos los aspectos de su educación. Un hogar repleto de arte y música moldearon su mente brillante, y su inteligencia solo la superaba su obsesión por ser la mejor. Aunque tenía las mejores calificaciones en cada una de sus clases, con frecuencia recibía escarmientos por su comportamiento ultracompetitivo, y a veces violento, durante los juegos en los recreos.
La madre de Adriana hizo lo que pudo por encaminarla bien, pero su padre se ausentaba cada vez más debido a su propia e inmensa obsesión: Adi Valente, un manga sobre una joven que salvaba y protegía a los débiles junto con su extravagante amigo robótico. A pesar de trabajar largas horas en una fábrica de enlatado y de escribir el manga en su tiempo libre, siempre se hacía un poco de tiempo cada noche para compartir sus alocadas y muy creativas ilustraciones con su hija.
Durante la preparatoria, una escuela privada de élite buscó a Adriana debido a su alto rendimiento. Al verse en apuros económicos, Seita habló con varias editoriales sobre sus manuscritos inéditos. Logró que una pequeña editorial local publicara Adi Valente, pero esto implicó más trabajo del que podía llevar a cabo. A la larga, perdió su puesto en la fábrica de enlatado, lo que le dio más tiempo para desarrollar e ilustrar su serie.
Adriana amaba el manga, pero su familia vivía tiempos difíciles.
Mientras cursaba el último semestre, Seita le solicitó a la editorial una cantidad mayor de regalías, pero la compañía se volvió insolvente y tomó la decisión de no continuar con la serie. Al ya no poder pagar la colegiatura, Adriana fue expulsada de la academia de élite, en donde ocupaba el primer lugar de la clase. Belinda pudo negociar su graduación, pero otro estudiante tomó el primer puesto dentro de su grupo. Adriana estaba furiosa. Durante las vacaciones, averiguó todo sobre su rival: en dónde vivía, en dónde pasaba el rato, qué le gustaba hacer en su tiempo libre, qué música escuchaba, qué programas veía, todo. Hasta llegó a seguirlo camino a casa una tarde de verano, mientras consideraba las múltiples formas en las que podría arruinar su vida. Al final, no lo hizo, pero algo se despertó dentro de ella. Se sintió como la antiheroína de la nueva historia en la que su padre había estado trabajando.
Seita se volvió aún más retraído y comenzó a desarrollar un nuevo manga más oscuro, inspirado en sus visiones y pesadillas. El manga trataba de una mujer que cazaba y destripaba a los débiles de un reino de pesadilla con drones hechos de cráneos y huesos encontrados. Sin embargo, no pudo vender Sonhadores Sombrios, el título de este manga, por lo que el único ingreso de la familia se reducía al salario de Belinda.
En busca de formas para ganar su propio dinero, Adriana abrió un sitio web dedicado al manga brasileño. Se convirtió en un éxito avasallador y obtuvo una buena cantidad de ingresos provenientes de los anuncios publicitarios. No obstante, se dio cuenta de que no le interesaba escribir en la página, por lo que convenció a otros chicos de colaborar gratuitamente mientras sus ganancias seguían creciendo. En cuanto recibió una oferta por el sitio, lo vendió y siguió adelante.
Orgullosa de su logro, volvió a casa para enseñarles a sus padres el cheque. Sin embargo, nunca tuvo la oportunidad de mostrárselo a su padre. Esa mañana salió de la casa para no regresar, dejando solo una pila de manuscritos inéditos sobre la Comerciante de Calaveras, quien cazaba sin piedad a quienes consideraba dignos de su esfuerzo.
Para ayudar a su madre, Adriana comenzó a estudiar en la biblioteca, aprendiendo sobre inversiones y economía de forma autodidacta, con lo que pronto logró triplicar su dinero. Al cumplir 18 años, apenas con la preparatoria terminada, ya se había convertido en millonaria por derecho propio. Mientras las historias sobre la chica prodigio de las inversiones se extendían por todo Brasil, se le abrían cada vez más puertas.
Pronto, se hizo del dinero suficiente para comprar compañías pequeñas, a las que desmantelaba, llenaba de empleados no sindicalizados y luego vendía para obtener ganancias. Los únicos descansos que se tomaba de su obsesión corporativa los usaba para adentrarse en los manuscritos de su padre, con el fin de entender el mundo escalofriante que él había creado.
En sus veintes, solía comprar y vender compañías. Mientras finalizaba los detalles de la transacción de una firma de bienes raíces, dos integrantes de su consejo trataron de impedir la venta, enfatizando el sendero de compañías huecas como cáscaras que había dejado a su paso. Adriana estaba frustrada. Tardó dos semanas en averiguar quiénes oponían resistencia a la venta, pero en cuanto lo supo, comenzó a pensar en formas de lastimarlos.
Averiguó todo sobre los directores. Estuvo al pendiente de cada uno de sus movimientos. Los manipuló para que asistieran a una conferencia en Suiza. Y, mientras se encontraban en un retiro en los Alpes, actuó. Inspirada por la Comerciante de Calaveras, y con un sentimiento que exigía expresarse, los rastreó con un prototipo de dron y los cercenó brutalmente con un arma cruel de dos cuchillas. Nunca antes había experimentado algo similar a esa adrenalina y oleada de emoción. ¡Además, consiguió quedarse con la compañía!
Así comenzó un ciclo perturbador. Se abalanzaba sobre un negocio, destruía a quienes interferían en su camino y desmantelaba las compañías para obtener las ganancias máximas. Sus objetivos eran empresas con directores sumamente poderosos, y esperaba que alguno de ellos representara un desafío. Pero nunca era ese el caso. Solo "desaparecían" de forma común y corriente.
Un gerente agresivo de una compañía de fuegos artificiales, conocido por sus "viajes de supervivencia", era su último objetivo, en su Brasil natal.
"Viajes de supervivencia"... una coartada perfecta.
Adriana lo orilló hasta un hangar aéreo desmantelado..
La cacería comenzó al amanecer y siguió hasta bien entrada la tarde. {Una vez que lo localizó, usó uno de sus drones para dirigirlo a un callejón sin salida, pero de repente, aparecieron unas cometas en la cámara y se interrumpió la transmisión. Su expresión se tensó. Incrédula, abrió los ojos de par en par, cerró de golpe su computadora portátil y fue rápidamente adonde el dron se había estrellado. Ahí, encontró a su presa pidiéndole ayuda a alguien en medio de la creciente oscuridad.
Testigos.
¡No eran parte del plan!
Sin tiempo que perder, clavó su cuchilla a través del estómago del hombre, dejando al descubierto su carne, huesos y un corazón agonizante. El cuerpo débil se tambaleó de izquierda a derecha, bañando con sangre la maleza verde a su alrededor. Una vez que su víctima cayó estruendosamente al suelo, giró hacia los jóvenes testigos. Estaban en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Comenzaron a correr a toda velocidad. Los persiguió; sus cuchillas ansiaban otra probada de sangre. Los árboles verdes y frondosos se transformaron en una espesa niebla negra. La vida real se convirtió en algo parecido a los Sonhadores Sombrios. Una mueca trastornada se dibujó en su rostro mientras corría hacia un nuevo capítulo en su vida.