Adam Francis
Base Info
- ChapterCapítulo Shattered Bloodline
Perks
Feature
Un profesor con muchos recursos, capaz de adaptarse a nuevas situaciones y desarrollar estrategias acordes.
Sus ventajas personales Distracción, Liberación y Autodidacta le serán de ayuda para distraer al asesino, sobrevivir a situaciones desesperadas y aumentar su destreza conforme avanza la partida.
Sus ventajas personales Distracción, Liberación y Autodidacta le serán de ayuda para distraer al asesino, sobrevivir a situaciones desesperadas y aumentar su destreza conforme avanza la partida.
Story
Adam nació en Rollington Town, en Kingston, Jamaica. Cuando tenía solo dos años, su padre murió en un accidente de tránsito, por lo que su tío se hizo cargo de él. Era un hombre estricto pero justo y le enseñó a valorar la educación por encima de todo.
En el Kingston College, Adam descubrió las obras que había publicado su padre, lo que encendió su pasión por la literatura. Sin embargo, el campus era conocido por tener un enfoque más atlético. Adam era un adolescente reservado y un ratón de biblioteca, por lo que se convirtió en el objetivo preferido de los abusones. Lo que no tenía de atlético lo compensaba con coraje y tuvo que aprender a defenderse.
Fue precisamente durante su época universitaria donde comenzó a plantearse vivir en otra parte. Mientras sus mejores amigos se centraban en la industria musical, él decidió seguir un rumbo más seguro. Sus notas le garantizaban el acceso a una educación superior, y en el extranjero hacían falta profesores.
Tras graduarse en la universidad, dio clases adicionales con el fin de costearse las solicitudes para trabajar en otros países. Su vida era una rutina de largos desplazamientos al trabajo, correcciones de exámenes, planes de estudio nocturnos y clases temprano por la mañana. Después de un año, pudo solicitar un puesto en el extranjero. Su primer viaje en avión lo llevó al sur de Japón; allí podría empezar de cero.
Su vida en Kagoshima era frenética. Tenía poco tiempo para hacer todo lo que acostumbraba a hacer en su país. Su nivel de japonés era muy básico, y eso tenía sus limitaciones. Ir a comprar comida le llevaba horas, tenía que planear sus largos desplazamientos al trabajo y los planes de estudio se basaban en nociones de japonés que tenía que aprender.
Tras un par de meses, consiguió adaptarse. Estaba pensando en ello una mañana mientras viajaba en tren al trabajo. Ya no tenía que estudiar los caracteres de kanji del mapa; ya se sabía el camino. Su dominio del idioma había mejorado, se sentía más cercano a sus estudiantes e incluso se permitía ir a restaurantes de lujo los fines de semana. Hasta había planeado sus primeras vacaciones.
En cuestión de segundos, el mundo de Adam se paró. Los raíles silbaron, se cayeron bolsas y el suelo tembló antes del choque. Adam salió despedido mientras el tren volcaba. Se estampó contra una ventanilla mientras una puerta suelta volaba hacia una pasajera. Rodó para que la puerta le alcanzase a él en vez a la chica. Cerró los ojos mientras se preparaba para el impacto, pero no sucedió nada.
Abrió uno de los ojos con cuidado y no vio más que una oscuridad total. Una niebla espesa había cubierto el tren. El hielo parecía recorrerle el cuerpo: primero los labios, después la punta de sus dedos y finalmente las piernas. Atraído por el cálido susurro de la oscuridad, cerró los ojos y se dejó llevar.
Nadie sabe con seguridad qué le sucedió a Adam Francis. Los profesores de la escuela se imaginaron lo peor cuando vieron el tren descarrilado en las noticias y que él estaba desaparecido. Aquellos temores parecieron confirmarse cuando se recuperó la mochila de Adam del lugar del incidente, pero nunca se halló el cuerpo. A día de hoy, su tío piensa que Adam huyó después de que el tren colisionase y que sigue vivo en alguna parte.
En el Kingston College, Adam descubrió las obras que había publicado su padre, lo que encendió su pasión por la literatura. Sin embargo, el campus era conocido por tener un enfoque más atlético. Adam era un adolescente reservado y un ratón de biblioteca, por lo que se convirtió en el objetivo preferido de los abusones. Lo que no tenía de atlético lo compensaba con coraje y tuvo que aprender a defenderse.
Fue precisamente durante su época universitaria donde comenzó a plantearse vivir en otra parte. Mientras sus mejores amigos se centraban en la industria musical, él decidió seguir un rumbo más seguro. Sus notas le garantizaban el acceso a una educación superior, y en el extranjero hacían falta profesores.
Tras graduarse en la universidad, dio clases adicionales con el fin de costearse las solicitudes para trabajar en otros países. Su vida era una rutina de largos desplazamientos al trabajo, correcciones de exámenes, planes de estudio nocturnos y clases temprano por la mañana. Después de un año, pudo solicitar un puesto en el extranjero. Su primer viaje en avión lo llevó al sur de Japón; allí podría empezar de cero.
Su vida en Kagoshima era frenética. Tenía poco tiempo para hacer todo lo que acostumbraba a hacer en su país. Su nivel de japonés era muy básico, y eso tenía sus limitaciones. Ir a comprar comida le llevaba horas, tenía que planear sus largos desplazamientos al trabajo y los planes de estudio se basaban en nociones de japonés que tenía que aprender.
Tras un par de meses, consiguió adaptarse. Estaba pensando en ello una mañana mientras viajaba en tren al trabajo. Ya no tenía que estudiar los caracteres de kanji del mapa; ya se sabía el camino. Su dominio del idioma había mejorado, se sentía más cercano a sus estudiantes e incluso se permitía ir a restaurantes de lujo los fines de semana. Hasta había planeado sus primeras vacaciones.
En cuestión de segundos, el mundo de Adam se paró. Los raíles silbaron, se cayeron bolsas y el suelo tembló antes del choque. Adam salió despedido mientras el tren volcaba. Se estampó contra una ventanilla mientras una puerta suelta volaba hacia una pasajera. Rodó para que la puerta le alcanzase a él en vez a la chica. Cerró los ojos mientras se preparaba para el impacto, pero no sucedió nada.
Abrió uno de los ojos con cuidado y no vio más que una oscuridad total. Una niebla espesa había cubierto el tren. El hielo parecía recorrerle el cuerpo: primero los labios, después la punta de sus dedos y finalmente las piernas. Atraído por el cálido susurro de la oscuridad, cerró los ojos y se dejó llevar.
Nadie sabe con seguridad qué le sucedió a Adam Francis. Los profesores de la escuela se imaginaron lo peor cuando vieron el tren descarrilado en las noticias y que él estaba desaparecido. Aquellos temores parecieron confirmarse cuando se recuperó la mochila de Adam del lugar del incidente, pero nunca se halló el cuerpo. A día de hoy, su tío piensa que Adam huyó después de que el tren colisionase y que sigue vivo en alguna parte.