Renato Lyra
Base Info
- ChapterCapítulo Tools of Torment
Perks
Feature
Renato nunca pierde de vista su objetivo y espera lo mismo de su equipo.
Sus ventajas personales Personaje secundario, Impulso sangriento y Trabajo en equipo: Sigilo colectivo le permite moverse más rápido al estar cerca de una persecución, recuperarse del efecto de estado Agotado de forma instantánea, y ocultar sus marcas de arañazos y las de su aliado luego de haber sido curado.
Sus ventajas personales Personaje secundario, Impulso sangriento y Trabajo en equipo: Sigilo colectivo le permite moverse más rápido al estar cerca de una persecución, recuperarse del efecto de estado Agotado de forma instantánea, y ocultar sus marcas de arañazos y las de su aliado luego de haber sido curado.
Story
Durante su infancia, Renato se comportaba más como un científico que estudiaba el mundo y a la gente a su alrededor que como un niño. A veces tocaba a sus compañeros en la cara o se paraba muy cerca de ellos solo por la curiosidad de ver su reacción.
No es sorprendente que a Renato le costara hacer amigos. Solía ser una víctima de los matones de la escuela, sobre todo cuando comenzó a avanzar de grado. Estar en una misma clase con chicos uno o dos años mayores que él, y aún así superarlos, no ayudaba a Renato a congraciarse con sus pares.
Renato disfrutaba de dos cosas, resolver rompecabezas y molestar a su hermana mayor, Thalita. Era su forma de demostrar su amor. Renato veía lo fácil que Thalita se ganaba el afecto de niños y adultos por igual, y quería ser como ella. Y cuando Thalita se interesó en volar cometas, Renato también.
Sus padres sabían que Renato necesitaba ayuda para socializar. Cuando cumplió 13 años, ellos mandaron a Renato a trabajar en la tienda de cometas de su tío Inácio en la playa durante el verano. Thalita estaba haciendo nuevos amigos, quizás él también lo haría. Pero en vez de eso, Thalita se pasaba el día dándoles ordenes a Renato, y eso lo irritaba más que nada. Las discusiones escalaron tanto que el tío Inácio tuvo que enseñarles el arte de las peleas de cometas para que resolvieran sus diferencias.
Fue amor a primera vista para Renato.
Amaba tanto las peleas de cometas que ni le importaba cuando él perdía. Tal como Inácio esperaba, ellos comenzaron a pelear menos y a jugar más.
Si tan solo Renato tuviese la misma suerte con otras personas. Thalita le decía que dejara de ser tan competitivo con los niños a los que les enseñaban la pelea de cometas, pero Renato no le hacía caso. Él odiaba cuando alguien le decía qué hacer. Cuando Thalita empezó a pasar menos tiempo en la tienda para enfocarse en su modelaje, Renato se tuvo que hacer cargo de enseñar. Más que nada, escuchaba lo mucho que todos extrañaban a su hermana.
Renato se graduó de la preparatoria dos años antes y sus padres le sugirieron que se diera un tiempo para hacer trabajos de caridad. La universidad o los inicios de su carrera podrían esperar. Renato solo quería que lo dejaran solo y que lo tratasen como a un adulto. Thalita sugirió que Renato encontrara un lugar para tocar la guitarra. Ella le prometió que si él practicaba el instrumento y tocaba en público, su familia ya no le diría qué hacer todo el tiempo.
Eso fue música para sus oídos.
Renato decidió ofrecerse de voluntario en un hogar para ancianos local. Primero, tocó la guitarra para los residentes, luego comenzó a ayudar en la cocina y, antes de que lo notase, Renato estaba aprendiendo lo que en verdad significaba cuidar de otras personas. Hacer el esfuerzo de ayudar a otros sin recibir nada a cambio. Por primera vez, Renato sintió que tenía el poder de mejorar la vida de otras personas.
Esta nueva perspectiva resultó útil cuando Thalita tuvo una encrucijada propia. Ella quería ser modelo y actriz, pero extrañaba muchísimo la tienda de cometas. Renato no hizo más que escuchar a Thalita cuando ella necesitaba hablar con alguien, pero luego de varias charlas hasta muy entrada la noche, Thalita emergió con un nuevo propósito.
Cuando Thalita le ofreció ser su socio en su nuevo emprendimiento, una tienda de peleas de cometas llamada Cometas Divertidas de Río, Renato aceptó de inmediato. Formar un negocio desde cero sería el rompecabezas máximo.
La mente analítica de Renato ayudó al negocio durante los primeros meses. Animó a Thalita para que usara su fama como modelo para promocionar la tienda y la inscribió en convenciones y simposios por todo el país para hacer correr la voz sobre Cometas Divertidas de Río. Con el tiempo, la tienda obtuvo tantos seguidores que cuando Thalita sugirió que organizaran un torneo de pelea de cometas, parecía lo más obvio del mundo.
El torneo fue una oleada de actividad. A todo momento, tanto amigos como extraños se acercaban a Renato y le agradecían por su gran esfuerzo. La pelea de cometas significaba algo para esa gente, mejoraba sus vidas, y Renato contribuyó a su felicidad y bienestar.
Antes de darse cuenta, el torneo había terminado y la luna estaba alta en el cielo. No le importaba que estuviera cansado, hambriento o en algún lugar remoto recogiendo basura. Valió completamente la pena.
Solo detuvo la limpieza cuando notó que había algo allá arriba, un dron. Le hizo pensar en los juegos con Thalita cuando eran pequeños, en los que usaban sus cometas para derribar aviones a control remoto, cometas de otros en la playa que no les gustaban, etc. Thalita debió haber pensado lo mismo. Lo retó a ver quién de los dos derribaría al dron. Otra oportunidad para superar a su hermana. El final perfecto para un día perfecto.
Pero no. Algo estaba mal. Renato sintió un escalofrío. Intento detener a Thalita, pero ella ya estaba festejando. El dron se tragó a su cometa y comenzó su tortuoso descenso lleno de humo hacia la selva.
Estaban en problemas. Cuando él corrió hacia la selva, Thalita se dio cuenta y lo siguió.
No tardó mucho en encontrar al dron metido en un árbol, con la cometa colgando de las aspas inertes del rotor. La afilada cuerda se clavó en los dedos de Renato mientras desataba los nudos, casi logró liberar a la cometa cuando...
... ¡una mano sangrienta emergió de la selva oscura y lo sujetó!
Renato pegó un salto cuando vio al hombre herido. Deliraba, balbuceaba, clamaba por ayuda. Renato acomodó las manos para evitar que el hombre cayera. Pero ya era demasiado tarde.
Dos aspas rebanaron al hombre por la mitad y al brazo de Renato. No había tiempo para ver la herida. Las aspas estaban en el aire. El hombre estaba cortado a la mitad. Y una mujer, cubierta con una armadura y acompañada por un dron igual al que Thalita había derribado, estaba parada ante él.
Renato sabía que debía moverse, pero no podía. El tiempo se agotaba. Luego sintió que otra mano lo arrastró hacia atrás.
Todo estaba borroso. El corte en su brazo era profundo y pulsante. Pero sabía que Thalita había venido por él. Y sabía que tenía que correr.
La noche se volvió fría mientras pararon a esconderse. A Renato le costaba recuperar su aliento, pero no había tiempo. Tan pronto como pararon, Thalita lo arrastró de nuevo, hacia una fábrica abandonada.
"Pero aquí no hay fábricas", pensó Renato para sí mismo.
La fábrica era incluso más fría que la selva. Renato se apretó el brazo, intentando detener la hemorragia. La cabeza le daba vueltas. ¿Cuánta sangre había perdido ya? Thalita estaba protegiéndolo en una oscura esquina de la fábrica y de repente...
... Hizo levantar a Renato, diciéndole que corra.
¿Correr a dónde? Ella dijo algo sobre una playa. Renato intentó detenerla, intentó traerla de regreso, pero estaba demasiado débil. Él no podía ver ninguna playa. Lo único que veía era una niebla negra que los envolvía.
No es sorprendente que a Renato le costara hacer amigos. Solía ser una víctima de los matones de la escuela, sobre todo cuando comenzó a avanzar de grado. Estar en una misma clase con chicos uno o dos años mayores que él, y aún así superarlos, no ayudaba a Renato a congraciarse con sus pares.
Renato disfrutaba de dos cosas, resolver rompecabezas y molestar a su hermana mayor, Thalita. Era su forma de demostrar su amor. Renato veía lo fácil que Thalita se ganaba el afecto de niños y adultos por igual, y quería ser como ella. Y cuando Thalita se interesó en volar cometas, Renato también.
Sus padres sabían que Renato necesitaba ayuda para socializar. Cuando cumplió 13 años, ellos mandaron a Renato a trabajar en la tienda de cometas de su tío Inácio en la playa durante el verano. Thalita estaba haciendo nuevos amigos, quizás él también lo haría. Pero en vez de eso, Thalita se pasaba el día dándoles ordenes a Renato, y eso lo irritaba más que nada. Las discusiones escalaron tanto que el tío Inácio tuvo que enseñarles el arte de las peleas de cometas para que resolvieran sus diferencias.
Fue amor a primera vista para Renato.
Amaba tanto las peleas de cometas que ni le importaba cuando él perdía. Tal como Inácio esperaba, ellos comenzaron a pelear menos y a jugar más.
Si tan solo Renato tuviese la misma suerte con otras personas. Thalita le decía que dejara de ser tan competitivo con los niños a los que les enseñaban la pelea de cometas, pero Renato no le hacía caso. Él odiaba cuando alguien le decía qué hacer. Cuando Thalita empezó a pasar menos tiempo en la tienda para enfocarse en su modelaje, Renato se tuvo que hacer cargo de enseñar. Más que nada, escuchaba lo mucho que todos extrañaban a su hermana.
Renato se graduó de la preparatoria dos años antes y sus padres le sugirieron que se diera un tiempo para hacer trabajos de caridad. La universidad o los inicios de su carrera podrían esperar. Renato solo quería que lo dejaran solo y que lo tratasen como a un adulto. Thalita sugirió que Renato encontrara un lugar para tocar la guitarra. Ella le prometió que si él practicaba el instrumento y tocaba en público, su familia ya no le diría qué hacer todo el tiempo.
Eso fue música para sus oídos.
Renato decidió ofrecerse de voluntario en un hogar para ancianos local. Primero, tocó la guitarra para los residentes, luego comenzó a ayudar en la cocina y, antes de que lo notase, Renato estaba aprendiendo lo que en verdad significaba cuidar de otras personas. Hacer el esfuerzo de ayudar a otros sin recibir nada a cambio. Por primera vez, Renato sintió que tenía el poder de mejorar la vida de otras personas.
Esta nueva perspectiva resultó útil cuando Thalita tuvo una encrucijada propia. Ella quería ser modelo y actriz, pero extrañaba muchísimo la tienda de cometas. Renato no hizo más que escuchar a Thalita cuando ella necesitaba hablar con alguien, pero luego de varias charlas hasta muy entrada la noche, Thalita emergió con un nuevo propósito.
Cuando Thalita le ofreció ser su socio en su nuevo emprendimiento, una tienda de peleas de cometas llamada Cometas Divertidas de Río, Renato aceptó de inmediato. Formar un negocio desde cero sería el rompecabezas máximo.
La mente analítica de Renato ayudó al negocio durante los primeros meses. Animó a Thalita para que usara su fama como modelo para promocionar la tienda y la inscribió en convenciones y simposios por todo el país para hacer correr la voz sobre Cometas Divertidas de Río. Con el tiempo, la tienda obtuvo tantos seguidores que cuando Thalita sugirió que organizaran un torneo de pelea de cometas, parecía lo más obvio del mundo.
El torneo fue una oleada de actividad. A todo momento, tanto amigos como extraños se acercaban a Renato y le agradecían por su gran esfuerzo. La pelea de cometas significaba algo para esa gente, mejoraba sus vidas, y Renato contribuyó a su felicidad y bienestar.
Antes de darse cuenta, el torneo había terminado y la luna estaba alta en el cielo. No le importaba que estuviera cansado, hambriento o en algún lugar remoto recogiendo basura. Valió completamente la pena.
Solo detuvo la limpieza cuando notó que había algo allá arriba, un dron. Le hizo pensar en los juegos con Thalita cuando eran pequeños, en los que usaban sus cometas para derribar aviones a control remoto, cometas de otros en la playa que no les gustaban, etc. Thalita debió haber pensado lo mismo. Lo retó a ver quién de los dos derribaría al dron. Otra oportunidad para superar a su hermana. El final perfecto para un día perfecto.
Pero no. Algo estaba mal. Renato sintió un escalofrío. Intento detener a Thalita, pero ella ya estaba festejando. El dron se tragó a su cometa y comenzó su tortuoso descenso lleno de humo hacia la selva.
Estaban en problemas. Cuando él corrió hacia la selva, Thalita se dio cuenta y lo siguió.
No tardó mucho en encontrar al dron metido en un árbol, con la cometa colgando de las aspas inertes del rotor. La afilada cuerda se clavó en los dedos de Renato mientras desataba los nudos, casi logró liberar a la cometa cuando...
... ¡una mano sangrienta emergió de la selva oscura y lo sujetó!
Renato pegó un salto cuando vio al hombre herido. Deliraba, balbuceaba, clamaba por ayuda. Renato acomodó las manos para evitar que el hombre cayera. Pero ya era demasiado tarde.
Dos aspas rebanaron al hombre por la mitad y al brazo de Renato. No había tiempo para ver la herida. Las aspas estaban en el aire. El hombre estaba cortado a la mitad. Y una mujer, cubierta con una armadura y acompañada por un dron igual al que Thalita había derribado, estaba parada ante él.
Renato sabía que debía moverse, pero no podía. El tiempo se agotaba. Luego sintió que otra mano lo arrastró hacia atrás.
Todo estaba borroso. El corte en su brazo era profundo y pulsante. Pero sabía que Thalita había venido por él. Y sabía que tenía que correr.
La noche se volvió fría mientras pararon a esconderse. A Renato le costaba recuperar su aliento, pero no había tiempo. Tan pronto como pararon, Thalita lo arrastró de nuevo, hacia una fábrica abandonada.
"Pero aquí no hay fábricas", pensó Renato para sí mismo.
La fábrica era incluso más fría que la selva. Renato se apretó el brazo, intentando detener la hemorragia. La cabeza le daba vueltas. ¿Cuánta sangre había perdido ya? Thalita estaba protegiéndolo en una oscura esquina de la fábrica y de repente...
... Hizo levantar a Renato, diciéndole que corra.
¿Correr a dónde? Ella dijo algo sobre una playa. Renato intentó detenerla, intentó traerla de regreso, pero estaba demasiado débil. Él no podía ver ninguna playa. Lo único que veía era una niebla negra que los envolvía.