La Pesadilla
Base Info
- ChapterCapítulo de A Nightmare on Elm Street™
- Difficulty
- Speed115%4.6 m/s
Perks
Feature
Un asesino de pesadilla que arrastra de forma pasiva a los supervivientes a su mundo de los sueños haciendo uso de su poder, Demonio de los sueños, donde los supervivientes son extremadamente vulnerables a sus habilidades. Gracias a su habilidad Proyección de los sueños es capaz de aparecer en cualquier parte del mapa para hostigar a los supervivientes.
Sus habilidades personales Enfurecimiento, Recuérdame y Guardián de sangre mejoran progresivamente sus capacidades y lo vuelven más fuerte a medida que la partida se acerca a su clímax.
Sus habilidades personales Enfurecimiento, Recuérdame y Guardián de sangre mejoran progresivamente sus capacidades y lo vuelven más fuerte a medida que la partida se acerca a su clímax.
Skill
Demonio de los sueños
Todos los supervivientes tienen un medidor de sueño que se llena gradualmente. Cuando esté totalmente lleno, lo supervivientes se duermen y entran en el mundo de los sueños, donde sufren el efecto de estado Inconsciencia. Golpear a un superviviente despierto con un ataque básico también le enviará al mundo de los sueños. Los supervivientes pueden despertarse al fallar pruebas de habilidad, si un superviviente despierto realiza la acción ¡Despierta! o usando despertadores, que además otorgan inmunidad temporal al sueño.
Los supervivientes despiertos oyen el radio de terror y ven a la Pesadilla en un radio de 16 metros, y ven a la Pesadilla de forma intermitente a una distancia de entre 16 y 32 metros. Más allá de esa distancia, resulta invisible para ellos.
HABILIDAD ESPECIAL: TRAMPAS DE LOS SUEÑOS Y PALÉS DE LOS SUEÑOS
Mientras esté seleccionada, pulsa el botón de poder para cargar una trampa de los sueños, y pulsa el botón de ataque para lanzarla. Las trampas de los sueños se mueven rápidamente en línea recta. Además, atraviesan muros, pero no salientes. Los supervivientes golpeados por la trampa de los sueños añaden tiempo a su medidor de sueño si están despiertos, mientras que los supervivientes dormidos sufren un 12 % de Entorpecimiento.
Mientras esté seleccionado, pulsa el botón de poder para que aparezca un palé de los sueños en una ubicación de palé válida. Pulsa el botón de poder mientras apuntas a un palé de los sueños para romperlo. Los supervivientes golpeados por la rotura añaden tiempo a su medidor de sueño si están despiertos, mientras que los supervivientes dormidos quedarán heridos.
HABILIDAD ESPECIAL: PROYECCIÓN DE LOS SUEÑOS
Mantén pulsado el botón de la habilidad para teletransportarte a un generador o a un superviviente que esté realizando una acción de curación en el mundo de los sueños. Tras teletransportarte, todos los supervivientes cercanos añaden tiempo a su medidor de sueño y se revelan temporalmente con Instinto asesino. El tiempo de recarga se reduce un 15 % por cada superviviente que esté en el mundo de los sueños.
Los supervivientes despiertos oyen el radio de terror y ven a la Pesadilla en un radio de 16 metros, y ven a la Pesadilla de forma intermitente a una distancia de entre 16 y 32 metros. Más allá de esa distancia, resulta invisible para ellos.
HABILIDAD ESPECIAL: TRAMPAS DE LOS SUEÑOS Y PALÉS DE LOS SUEÑOS
Mientras esté seleccionada, pulsa el botón de poder para cargar una trampa de los sueños, y pulsa el botón de ataque para lanzarla. Las trampas de los sueños se mueven rápidamente en línea recta. Además, atraviesan muros, pero no salientes. Los supervivientes golpeados por la trampa de los sueños añaden tiempo a su medidor de sueño si están despiertos, mientras que los supervivientes dormidos sufren un 12 % de Entorpecimiento.
Mientras esté seleccionado, pulsa el botón de poder para que aparezca un palé de los sueños en una ubicación de palé válida. Pulsa el botón de poder mientras apuntas a un palé de los sueños para romperlo. Los supervivientes golpeados por la rotura añaden tiempo a su medidor de sueño si están despiertos, mientras que los supervivientes dormidos quedarán heridos.
HABILIDAD ESPECIAL: PROYECCIÓN DE LOS SUEÑOS
Mantén pulsado el botón de la habilidad para teletransportarte a un generador o a un superviviente que esté realizando una acción de curación en el mundo de los sueños. Tras teletransportarte, todos los supervivientes cercanos añaden tiempo a su medidor de sueño y se revelan temporalmente con Instinto asesino. El tiempo de recarga se reduce un 15 % por cada superviviente que esté en el mundo de los sueños.
Story
Incluso en vida, Freddy Krueger fue una criatura de pesadilla para aquellos que lo conocieron de verdad. Oculta tras una máscara de amabilidad y simpatía, Freddy solo revelaba su auténtica naturaleza a sus víctimas. Cuando los padres de Springwood se enteraron, salieron a dar caza a Freddy y se tomaron la justicia por su mano. Pensaron que el fuego les había librado de un monstruo aquella noche, y que sus hijos por fin estarían a salvo. Cuánto se equivocaban: un mal tan poderoso como el suyo siempre encuentra la forma de sobrevivir.
Pasaron los años y el horror se enterró; sus víctimas pasaron página y lo olvidaron todo. Entonces, de alguna manera, Freddy regresó y los sueños se convirtieron nuevamente en pesadillas.
Freddy centró su ira en quienes le habían hecho daño y, especialmente, en su verdadera obsesión: Nancy Holbrook. No obstante, subestimó la fuerza e ingenio de esta, quien, junto a su amigo Quentin, se las arregló para debilitar a Freddy, mutilarlo y darlo por muerto una vez más.
La muerte no había querido acoger a Freddy en su primer encuentro, ¿por qué se pensaron que iba a hacerlo ahora? Una vez más, volvió a resurgir, sediento de venganza. Y esta vez concentró su rabia en el chico que le había impedido llegar hasta Nancy, su obsesión número uno.
Freddy invadió los sueños de Quentin y lo aterrorizó noche tras noche, hasta dejarlo sin fuerzas y sin entereza. Cuando llegó el momento, obligó al chico a volver al oscuro reflejo de la guardería Badham. Allí consumaría su venganza.
Freddy acechó al muchacho por los pasillos del colegio. Se tomó su tiempo, saboreando cada momento de la caza. Esto era lo que más disfrutaba: el olor a sudor en el aire, los jadeos irregulares de la respiración aterrorizada de sus presas. Eran suyas, y podía jugar con ellas cuanto quisiera.
Allí estaba el chico, al final de un largo pasillo. ¿Demasiado cansado y asustado como para seguir huyendo? ¿Se había resignado a su destino? Freddy empezó a acercarse con los brazos extendidos, arañando la pared con sus garras. Con las puntas raspó una tubería para que el chirrido metálico agudizara el terror del muchacho.
Una lluvia de chispas cayó sobre el líquido que cubría el suelo de baldosa. Surgió una llama azul que rápidamente se extendió por todo el pasillo.
El chico salió corriendo mientras Freddy se abría camino entre las llamas con una furia inusitada. Atravesaron salas y paredes como una exhalación, hasta que llegaron al sótano de Freddy. Allí no había escapatoria.
Freddy se acercó lentamente al chico. Tenía tanto miedo, que Freddy casi podía saborearlo, pero sus ojos brillaban con un odio desafiante que resultaba casi admirable.
Freddy levantó sus garras.
Pero, de repente, sintió otra presencia junto a él: algo antiguo, poderoso y oscuro. Una nube tenebrosa lo envolvió... Lo único que podía sentir era un ruido como de vigas de madera doblándose y crujiendo en la distancia, y el gemido reverberante de metal contra metal. Algo arcano e irreconocible, a medio camino entre palabras y el terror más puro.
Tras caer y girar una y otra vez en el vacío, Freddy se encontró de nuevo en la guardería. Pero no era SU guardería. Parecía la misma, pero tenía algo diferente. Sus poderes se habían reducido en algunos aspectos y agudizado en otros. El chico parecía haber desaparecido, pero otras víctimas recorrían los pasillos. Algunas serían intrascendentes y otras se convertirían en sus nuevas presas favoritas. Todas sucumbirían bajo sus garras.
Pasaron los años y el horror se enterró; sus víctimas pasaron página y lo olvidaron todo. Entonces, de alguna manera, Freddy regresó y los sueños se convirtieron nuevamente en pesadillas.
Freddy centró su ira en quienes le habían hecho daño y, especialmente, en su verdadera obsesión: Nancy Holbrook. No obstante, subestimó la fuerza e ingenio de esta, quien, junto a su amigo Quentin, se las arregló para debilitar a Freddy, mutilarlo y darlo por muerto una vez más.
La muerte no había querido acoger a Freddy en su primer encuentro, ¿por qué se pensaron que iba a hacerlo ahora? Una vez más, volvió a resurgir, sediento de venganza. Y esta vez concentró su rabia en el chico que le había impedido llegar hasta Nancy, su obsesión número uno.
Freddy invadió los sueños de Quentin y lo aterrorizó noche tras noche, hasta dejarlo sin fuerzas y sin entereza. Cuando llegó el momento, obligó al chico a volver al oscuro reflejo de la guardería Badham. Allí consumaría su venganza.
Freddy acechó al muchacho por los pasillos del colegio. Se tomó su tiempo, saboreando cada momento de la caza. Esto era lo que más disfrutaba: el olor a sudor en el aire, los jadeos irregulares de la respiración aterrorizada de sus presas. Eran suyas, y podía jugar con ellas cuanto quisiera.
Allí estaba el chico, al final de un largo pasillo. ¿Demasiado cansado y asustado como para seguir huyendo? ¿Se había resignado a su destino? Freddy empezó a acercarse con los brazos extendidos, arañando la pared con sus garras. Con las puntas raspó una tubería para que el chirrido metálico agudizara el terror del muchacho.
Una lluvia de chispas cayó sobre el líquido que cubría el suelo de baldosa. Surgió una llama azul que rápidamente se extendió por todo el pasillo.
El chico salió corriendo mientras Freddy se abría camino entre las llamas con una furia inusitada. Atravesaron salas y paredes como una exhalación, hasta que llegaron al sótano de Freddy. Allí no había escapatoria.
Freddy se acercó lentamente al chico. Tenía tanto miedo, que Freddy casi podía saborearlo, pero sus ojos brillaban con un odio desafiante que resultaba casi admirable.
Freddy levantó sus garras.
Pero, de repente, sintió otra presencia junto a él: algo antiguo, poderoso y oscuro. Una nube tenebrosa lo envolvió... Lo único que podía sentir era un ruido como de vigas de madera doblándose y crujiendo en la distancia, y el gemido reverberante de metal contra metal. Algo arcano e irreconocible, a medio camino entre palabras y el terror más puro.
Tras caer y girar una y otra vez en el vacío, Freddy se encontró de nuevo en la guardería. Pero no era SU guardería. Parecía la misma, pero tenía algo diferente. Sus poderes se habían reducido en algunos aspectos y agudizado en otros. El chico parecía haber desaparecido, pero otras víctimas recorrían los pasillos. Algunas serían intrascendentes y otras se convertirían en sus nuevas presas favoritas. Todas sucumbirían bajo sus garras.