Lo Desconocido
Base Info
- ChapterCapítulo de All Things Wicked
- Difficulty
- Speed115%4.6 m/s
Perks
Feature
Una criatura que va más allá de toda comprensión, aunque son muchos los que lo han intentado.
Sus habilidades personales, Separación, Imprevisto e Incompleto te permiten moverte más rápido, colocar su radio de terror en un generador y deshacer el progreso de generadores.
Sus habilidades personales, Separación, Imprevisto e Incompleto te permiten moverte más rápido, colocar su radio de terror en un generador y deshacer el progreso de generadores.
Skill
VXD
Algunos pensaban que el ejército había recuperado un espécimen para experimentar con él. Su nombre en clave era "Veneno X Desconocido".
Pulsa el botón de poder para cargar el VXD. Cuando esté listo, pulsa el botón de ataque para lanzar el VXD, un proyectil que puede rebotar y crea una zona de explosión al impactar. Los supervivientes sufren un 6 % de Entorpecimiento si les alcanza el VXD mientras está en el aire.
Los supervivientes alcanzados por la zona de explosión sufren Debilidad. Los supervivientes debilitados pierden estados de salud si les alcanzan las zonas de explosión. Los supervivientes pierden Debilidad si logran intimidar con la mirada a lo Desconocido.
HABILIDAD ESPECIAL: ALUCINACIONES
Lo Desconocido creará de forma intermitente hasta 4 alucinaciones. Las alucinaciones no se pueden crear mientras cargas el VXD, realizas interacciones o estás cerca de objetos del mapa, como ganchos.
Cuando a los supervivientes les alcanza una zona de explosión o quedan debilitados de cualquier otra forma, el tiempo de generación de la próxima alucinación se reduce en 10 segundos.
Lo Desconocido puede teletransportarse hasta las alucinaciones, dejando atrás un señuelo temporal. Los supervivientes pueden eliminar las alucinaciones de la partida con la habilidad de disipar. Los supervivientes debilitados tardarán más en disiparlas. Si no se completa la disipación, los supervivientes sufrirán Debilidad y se activará Instinto asesino.
"... Se solicita un análisis [CONFIDENCIAL] en el incidente [CONFIDENCIAL]. Esperando autorización". (Extracto de un informe filtrado de la OSE)
Pulsa el botón de poder para cargar el VXD. Cuando esté listo, pulsa el botón de ataque para lanzar el VXD, un proyectil que puede rebotar y crea una zona de explosión al impactar. Los supervivientes sufren un 6 % de Entorpecimiento si les alcanza el VXD mientras está en el aire.
Los supervivientes alcanzados por la zona de explosión sufren Debilidad. Los supervivientes debilitados pierden estados de salud si les alcanzan las zonas de explosión. Los supervivientes pierden Debilidad si logran intimidar con la mirada a lo Desconocido.
HABILIDAD ESPECIAL: ALUCINACIONES
Lo Desconocido creará de forma intermitente hasta 4 alucinaciones. Las alucinaciones no se pueden crear mientras cargas el VXD, realizas interacciones o estás cerca de objetos del mapa, como ganchos.
Cuando a los supervivientes les alcanza una zona de explosión o quedan debilitados de cualquier otra forma, el tiempo de generación de la próxima alucinación se reduce en 10 segundos.
Lo Desconocido puede teletransportarse hasta las alucinaciones, dejando atrás un señuelo temporal. Los supervivientes pueden eliminar las alucinaciones de la partida con la habilidad de disipar. Los supervivientes debilitados tardarán más en disiparlas. Si no se completa la disipación, los supervivientes sufrirán Debilidad y se activará Instinto asesino.
"... Se solicita un análisis [CONFIDENCIAL] en el incidente [CONFIDENCIAL]. Esperando autorización". (Extracto de un informe filtrado de la OSE)
Story
La tesis del máster de Olivia trataba sobre las leyendas urbanas y sus orígenes. Pensaba que compartían similitudes con el folclore tradicional, y se centró en una que ilustrase su tesis. Se creía que lo Desconocido era un mal misterioso tan horrible que investigarlo era prácticamente invitar a la muerte. Al menos, eso contaba su historia, y había muchas más. Una de las historias trataba sobre una mujer de Greenville que había desaparecido sobre el escenario sin dejar rastro en una sala repleta de personas. Su amiga había desaparecido semanas después, tratando de averiguar lo ocurrido. La policía no daba crédito. No tenían ningún tipo de pista o indicio, y aquel misterio era idóneo para extender e intensificar la leyenda urbana.
En lugar de volver a casa por las vacaciones de primavera, Olivia se dirigió a Greenville para investigar. Fue en coche hasta ese pueblo, donde se alojó en el segundo hotel más barato que había y se instaló en una habitación pequeña que apestaba a cigarrillos, moho y alcohol. Convirtió una de las paredes en una especie de tablón de pistas donde ponía todo lo que iba averiguando. Pegó artículos y varias teorías sobre desapariciones similares atribuidas a lo Desconocido por todo el país. Conectó los diferentes elementos con cuerda roja y chinchetas amarillas. Si alguien hubiera entrado en su habitación, habría pensado que ha perdido el juicio.
Había múltiples teorías sobre el origen de lo Desconocido. Algunos decían que era un ente maléfico invocado hace mucho tiempo por una secta ancestral. Otros pensaban que era un extraterrestre que se había fugado del Área 51. La leyenda contaba que se nutría de la oscuridad y robaba las voces a quienes consumía para atraer a otras víctimas.
Los primeros artículos de periódico que encontró Olivia mencionaban una desaparición durante una sesión de espiritismo, a principios del siglo XIX. A finales de los 50, varios universitarios desaparecieron misteriosamente de una sala de cine. Varios testigos los vieron entrar y algunos hasta recordaban verlos sentados en las butacas. Sin embargo, cuando volvieron a encenderse las luces, se habían esfumado. Nadie los vio marchar. No dejaron ni un solo rastro. Un proyeccionista afirmaba haber escuchado voces en la oscuridad del cine aquella misma noche, pero, cuando encendió la luz, allí no había nadie. Posteriormente, en los años 60, un grupo de adolescentes desapareció mientras exploraban un hospital abandonado que se creía embrujado.
Las historias y las especulaciones se extendieron como la pólvora para explicar estas enigmáticas desapariciones. Hay quienes hablaban de un programa de investigación ultrasecreto del gobierno organizado por la Oficina de Servicios Estratégicos, en los años 50. El proyecto Apple-Pie. Experimentos de control mental donde se empleaban drogas alucinógenas. La mayoría de los registros se destruyeron en los años 70, pero los testigos afirman que dichos experimentos se realizaban en personas de a pie incautas, a lo largo de todo el país y en varias situaciones y lugares, como cines, hospitales y universidades. Muchos pensaban que estos experimentos poco ortodoxos abrían puertas hacia otras dimensiones por las que entraban entes malvados.
Olivia anotó las observaciones y las clavó en el tablón. Lo Desconocido moraba en la oscuridad y podía imitar a sus víctimas. ¿Era un ente malvado? ¿Un extraterrestre? ¿Un experimento fallido del gobierno? ¿O simplemente era un asesino en serie normal y corriente al que no le interesaba la notoriedad? Quería probar que lo Desconocido solo era parte del folclore contemporáneo. Y esa investigación era la que la había traído a esa misma noche y a ese mismo lugar: una habitación de hotel cutre.
Aun así, se percató de que las desapariciones de Greenville tenían un detalle que las diferenciaba del resto: la niebla. Recordaba vagamente otra leyenda urbana con una espesa niebla sobrenatural que, de algún modo, hacía desaparecer a la gente. Pensó que tal vez las desapariciones de Greenville no tuvieran nada que ver con lo Desconocido, sino con otro tipo de oscuridad.
Durante un instante, Olivia se preguntó qué pasaría si dos leyendas urbanas confluyeran. La idea le hizo mucha gracia y quiso tentar a la suerte haciendo un retrato del aspecto que, según ella, podía tener lo Desconocido. Después clavó ese retrato en centro del tablón de pruebas, se rio nerviosamente y esperó a que lo Desconocido la consumiera por haber tratado de definirlo de algún modo. Se quedó mirando unos instantes las ventanas y la puerta delantera. Lo que parecieron segundos se convirtieron en minutos, y los minutos se convirtieron en horas.
Pero no pasó nada.
Ya eran más de las 2 de la mañana y Olivia sentía el cansancio en su cuerpo mientras examinaba los artículos y bebía a sorbos el café que se había quedado frío. La primera vez que escuchó el susurro, se preguntó si serían imaginaciones suyas.
"Olivia...".
La voz parecía venir del baño.
"Ayuda...".
Las luces de la habitación empezaron a parpadear.
"¿Quién anda ahí?".
Olivia se quedó mirando perpleja la puerta cerrada del cuarto de baño. Su mente le estaba jugando una mala pasada. O tal vez...
Tal vez sus amigos habían ido allí para gastarle una broma pesada.
"¿Ariella? ¿Sean? Chicos, no tiene gracia...".
Las luces seguían parpadeando mientras ella se acercaba al baño. El pánico empezó a apoderarse de ella cuando cayó en la cuenta de que lo Desconocido estaba tras la puerta de ese baño, dispuesto a que la joven pagase por su soberbia. Algo comenzó a susurrar su nombre otra vez, pero la voz se escuchó a mayor volumen, se quebró y retorció en un pánico repentino, como si alguien estuviera atacando a la tenebrosa criatura que había tras la puerta.
Un terror desconocido atrapó el corazón de Olivia y le anuló cualquier otra sensación. Respiró hondo mientras le caían gotas de sudor frío por la frente. Puso la mano en el pomo de la puerta. Las luces se apagaron, pero seguía escuchando aquellos gritos tan extraños e inhumanos. De repente, las luces se volvieron a encender y vio una niebla negra colándose por debajo de la puerta.
Olivia dudó un instante, pero abrió un poco la puerta... y se encontró con una figura colosal con tentáculos que se agitaban y que era arrastrada hacia una espesa niebla para desaparecer lentamente en la oscuridad como una sombra agonizante. Los chillidos cesaron súbitamente y los vecinos se pusieron a aporrear la pared para que Olivia bajase el volumen del televisor. La joven miró con decisión el abismo negro que abría sus fauces ante ella. No sabía qué hacer: una parte de ella quería salir corriendo, pero otra quería saber más... Mientras pensaba qué hacer, decenas de voces empezaron a llamarla, con promesas de cosas desconocidas, imposibles y sobrenaturales que iban más allá de cualquier experiencia humana.
En lugar de volver a casa por las vacaciones de primavera, Olivia se dirigió a Greenville para investigar. Fue en coche hasta ese pueblo, donde se alojó en el segundo hotel más barato que había y se instaló en una habitación pequeña que apestaba a cigarrillos, moho y alcohol. Convirtió una de las paredes en una especie de tablón de pistas donde ponía todo lo que iba averiguando. Pegó artículos y varias teorías sobre desapariciones similares atribuidas a lo Desconocido por todo el país. Conectó los diferentes elementos con cuerda roja y chinchetas amarillas. Si alguien hubiera entrado en su habitación, habría pensado que ha perdido el juicio.
Había múltiples teorías sobre el origen de lo Desconocido. Algunos decían que era un ente maléfico invocado hace mucho tiempo por una secta ancestral. Otros pensaban que era un extraterrestre que se había fugado del Área 51. La leyenda contaba que se nutría de la oscuridad y robaba las voces a quienes consumía para atraer a otras víctimas.
Los primeros artículos de periódico que encontró Olivia mencionaban una desaparición durante una sesión de espiritismo, a principios del siglo XIX. A finales de los 50, varios universitarios desaparecieron misteriosamente de una sala de cine. Varios testigos los vieron entrar y algunos hasta recordaban verlos sentados en las butacas. Sin embargo, cuando volvieron a encenderse las luces, se habían esfumado. Nadie los vio marchar. No dejaron ni un solo rastro. Un proyeccionista afirmaba haber escuchado voces en la oscuridad del cine aquella misma noche, pero, cuando encendió la luz, allí no había nadie. Posteriormente, en los años 60, un grupo de adolescentes desapareció mientras exploraban un hospital abandonado que se creía embrujado.
Las historias y las especulaciones se extendieron como la pólvora para explicar estas enigmáticas desapariciones. Hay quienes hablaban de un programa de investigación ultrasecreto del gobierno organizado por la Oficina de Servicios Estratégicos, en los años 50. El proyecto Apple-Pie. Experimentos de control mental donde se empleaban drogas alucinógenas. La mayoría de los registros se destruyeron en los años 70, pero los testigos afirman que dichos experimentos se realizaban en personas de a pie incautas, a lo largo de todo el país y en varias situaciones y lugares, como cines, hospitales y universidades. Muchos pensaban que estos experimentos poco ortodoxos abrían puertas hacia otras dimensiones por las que entraban entes malvados.
Olivia anotó las observaciones y las clavó en el tablón. Lo Desconocido moraba en la oscuridad y podía imitar a sus víctimas. ¿Era un ente malvado? ¿Un extraterrestre? ¿Un experimento fallido del gobierno? ¿O simplemente era un asesino en serie normal y corriente al que no le interesaba la notoriedad? Quería probar que lo Desconocido solo era parte del folclore contemporáneo. Y esa investigación era la que la había traído a esa misma noche y a ese mismo lugar: una habitación de hotel cutre.
Aun así, se percató de que las desapariciones de Greenville tenían un detalle que las diferenciaba del resto: la niebla. Recordaba vagamente otra leyenda urbana con una espesa niebla sobrenatural que, de algún modo, hacía desaparecer a la gente. Pensó que tal vez las desapariciones de Greenville no tuvieran nada que ver con lo Desconocido, sino con otro tipo de oscuridad.
Durante un instante, Olivia se preguntó qué pasaría si dos leyendas urbanas confluyeran. La idea le hizo mucha gracia y quiso tentar a la suerte haciendo un retrato del aspecto que, según ella, podía tener lo Desconocido. Después clavó ese retrato en centro del tablón de pruebas, se rio nerviosamente y esperó a que lo Desconocido la consumiera por haber tratado de definirlo de algún modo. Se quedó mirando unos instantes las ventanas y la puerta delantera. Lo que parecieron segundos se convirtieron en minutos, y los minutos se convirtieron en horas.
Pero no pasó nada.
Ya eran más de las 2 de la mañana y Olivia sentía el cansancio en su cuerpo mientras examinaba los artículos y bebía a sorbos el café que se había quedado frío. La primera vez que escuchó el susurro, se preguntó si serían imaginaciones suyas.
"Olivia...".
La voz parecía venir del baño.
"Ayuda...".
Las luces de la habitación empezaron a parpadear.
"¿Quién anda ahí?".
Olivia se quedó mirando perpleja la puerta cerrada del cuarto de baño. Su mente le estaba jugando una mala pasada. O tal vez...
Tal vez sus amigos habían ido allí para gastarle una broma pesada.
"¿Ariella? ¿Sean? Chicos, no tiene gracia...".
Las luces seguían parpadeando mientras ella se acercaba al baño. El pánico empezó a apoderarse de ella cuando cayó en la cuenta de que lo Desconocido estaba tras la puerta de ese baño, dispuesto a que la joven pagase por su soberbia. Algo comenzó a susurrar su nombre otra vez, pero la voz se escuchó a mayor volumen, se quebró y retorció en un pánico repentino, como si alguien estuviera atacando a la tenebrosa criatura que había tras la puerta.
Un terror desconocido atrapó el corazón de Olivia y le anuló cualquier otra sensación. Respiró hondo mientras le caían gotas de sudor frío por la frente. Puso la mano en el pomo de la puerta. Las luces se apagaron, pero seguía escuchando aquellos gritos tan extraños e inhumanos. De repente, las luces se volvieron a encender y vio una niebla negra colándose por debajo de la puerta.
Olivia dudó un instante, pero abrió un poco la puerta... y se encontró con una figura colosal con tentáculos que se agitaban y que era arrastrada hacia una espesa niebla para desaparecer lentamente en la oscuridad como una sombra agonizante. Los chillidos cesaron súbitamente y los vecinos se pusieron a aporrear la pared para que Olivia bajase el volumen del televisor. La joven miró con decisión el abismo negro que abría sus fauces ante ella. No sabía qué hacer: una parte de ella quería salir corriendo, pero otra quería saber más... Mientras pensaba qué hacer, decenas de voces empezaron a llamarla, con promesas de cosas desconocidas, imposibles y sobrenaturales que iban más allá de cualquier experiencia humana.