Trevor Belmont
Base Info
- ChapterCapítulo de Castlevania
Perks
Feature
Trevor Belmont, cazador de vampiros, sabe que su destino es aniquilar el mal. Sus habilidades personales, Ojos de Belmont, Exultación y Momento de gloria, le permiten ver el aura del asesino, aumentar la rareza de un objeto y curar un estado de salud.
Story
En el año 1476, el miedo se apoderó de la campiña rumana. Los monstruos de mitos y leyendas dominaban la noche. Algunos decían que los lideraba un misterioso noble, un hombre que había entregado su alma inmortal a cambio de la vida eterna: el conde Drácula. Los aldeanos hostigados le suplicaron a Trevor Belmont que los salvara. Trevor, al igual que sus antepasados, poseía poderes sobrenaturales. Gracias a esos dones, la gente de Valaquia lo temía y lo rehuía a partes iguales. Sin embargo, como los aterrados habitantes ahora se enfrentaban a una amenaza mayor, decidieron acudir a él para librarse de esa malvada criatura. Mientras Trevor hacía frente a sus propios demonios, logró deshacerse de los esbirros de Drácula. Le plantó cara al mismísimo conde en su sala del trono y le derrotó empleando el poderoso látigo que había heredado de sus antepasados: el Matavampiros.
Ahora que el monstruo estaba muerto, Trevor se retiró a una pequeña casa en lo alto de la montaña, lejos de los lugareños que aún lo temían. Años después, la oscuridad invadió su idílica existencia: las pesadillas de los no muertos lo atormentaban. Tras escuchar los rumores de unas misteriosas desapariciones en una aldea cercana, le preocupaba que el merodeador nocturno hubiera regresado. Investigó y escuchó los susurros de una fría niebla negra que aparecía durante la noche, y sospechó que aquel mal era algo distinto, algo tenebroso e igual de peligroso. Una premonición repentina llenó su corazón de pavor. ¿Estaría en peligro su familia? Volvió a casa lo más rápido posible y vio que la aldea estaba desierta y que una espesa niebla negra brotaba del suelo. Cuando fue a coger su látigo, este había desaparecido. Antes de darse cuenta de lo que estaba pasando, se vio en una dimensión infinitamente aterradora.